Un verano que deja huella

Este verano ha estado lleno de actividades para los niños y jóvenes de nuestra parroquia. Campamentos, juegos, excursiones, oración, convivencia y peregrinaciones nos han permitido disfrutar juntos, crecer en la amistad y, sobre todo, seguir descubriendo la alegría de vivir nuestra fe en comunidad.

Campamento de Post-Confirmación en Cuenca

A finales del mes de junio, los chicos de Post-Confirmación disfrutaron de cinco días de campamento en Cuenca.

Fueron días muy intensos de convivencia, en los que hubo tiempo para todo: juegos, gymkanas, excursiones y muchas risas, pero también momentos para detenernos y encontrarnos con el Señor a través de la oración, la adoración al Santísimo y la celebración de la Eucaristía.

Estos días fuera de Madrid nos ayudaron a conocernos mejor, fortalecer nuestra amistad y descubrir que la fe no es algo separado de nuestra vida cotidiana: también podemos encontrarnos con Cristo cuando jugamos, compartimos la mesa, caminamos juntos o simplemente disfrutamos de la amistad.

CampaPorres 2026: diez días en La Cabrera

Del 20 al 30 de julio llegó uno de los momentos más esperados del verano: nuestro CampaPorres, el campamento parroquial para niños y adolescentes de 7 a 17 años.

Este año nos trasladamos a La Cabrera, en Madrid, acompañados por un estupendo grupo de monitores que durante diez días se entregaron para que los niños pudieran disfrutar de una experiencia inolvidable.

Cada jornada comenzaba después del desayuno rezando juntos Laudes, la oración de la mañana de la Iglesia. Antes de empezar con todas las actividades del día, poníamos nuestra vida y todo lo que íbamos a vivir en manos de Dios.

Después comenzaba la acción: juegos, gymkanas, piscina, excursiones y muchas actividades preparadas por los monitores. Por la tarde nos reuníamos todos para celebrar la Eucaristía, acompañada de cantos especialmente pensados para los niños.

Y, después de la cena, todavía quedaban fuerzas —aunque algunas noches no muchas— para uno de los momentos más esperados: la velada.

Han sido diez días de convivencia muy intensa, en los que hemos aprendido a compartir, ayudarnos, rezar juntos y disfrutar de las cosas sencillas. Los niños regresaron muy contentos y con muchas historias que contar. Los monitores también volvimos muy contentos… aunque quizá con algo más de sueño acumulado.

Tras las huellas de san Juan de la Cruz y santa Teresa

El verano todavía nos reservaba otra experiencia especial. Del 3 al 6 de agosto, un grupo de jóvenes de la parroquia peregrinamos a Ávila y Segovia con motivo del Año Santo de san Juan de la Cruz.

Durante estos días visitamos algunos de los lugares más importantes relacionados con la vida de san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús. Pudimos conocer mejor sus vidas y sus obras y, especialmente, profundizar en la espiritualidad de estos dos grandes santos.

No se trataba solamente de conocer lugares históricos. Queríamos acercarnos a la experiencia de dos personas que buscaron a Dios con toda su vida y que todavía hoy pueden enseñarnos mucho sobre la oración, el silencio, la amistad con Cristo y el deseo de santidad.

Fueron unos días intensos, de convivencia, oración y reflexión, que nos ayudaron mucho en nuestra vida espiritual. Regresamos a Madrid muy contentos y, sobre todo, con un deseo renovado de seguir buscando a Cristo en nuestra propia vida.

Un verano que deja huella

Al terminar el verano quedan muchas fotografías, anécdotas, canciones y recuerdos. Quedan también el cansancio de los kilómetros recorridos, de los juegos y de tantas horas compartidas. Pero, por encima de todo, quedan las personas y todo lo que Dios ha ido sembrando en nosotros durante estos meses.

Desde los más pequeños del CampaPorres hasta los jóvenes de la peregrinación, hemos podido experimentar que la Iglesia es también una familia en la que podemos crecer, disfrutar, hacer amigos, aprender a rezar y descubrir que Cristo camina con nosotros.

Damos gracias a Dios por todo lo vivido y también a los monitores, catequistas, jóvenes, familias y a todas las personas que han hecho posibles estas actividades.

Ahora comenzamos un nuevo curso. Volvemos quizá un poco cansados del verano, pero también con la mochila llena de recuerdos y con fuerzas renovadas para continuar caminando juntos.

¡Gracias a todos por este gran verano y bienvenidos al nuevo curso en San Martín de Porres!