{"id":5196,"date":"2024-02-13T11:19:25","date_gmt":"2024-02-13T10:19:25","guid":{"rendered":"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/?p=5196"},"modified":"2024-02-13T11:30:09","modified_gmt":"2024-02-13T10:30:09","slug":"cuaresma-2024","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/?p=5196","title":{"rendered":"Cuaresma 2024"},"content":{"rendered":"\n<p>Queridos hermanos:<\/p>\n\n\n\n<p>Hace muy poco celebr\u00e1bamos la Navidad y ya estamos en Cuaresma. Este a\u00f1o comienza muy pronto. Dios mediante, el 31 de marzo celebraremos la Pascua, la gran fiesta de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la parroquia, os invitamos a profundizar en la oraci\u00f3n y en las pr\u00e1cticas cuaresmales, que nos preparan para celebrar y \u00abvivir\u00bb la Pascua.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello, comenzaremos celebrando el Mi\u00e9rcoles de Ceniza, el 14 de febrero, los viernes celebraremos el <em>Via Crucis<\/em>, y todos los d\u00edas laborables, muy temprano, comenzaremos el d\u00eda rezando laudes y oficio de lecturas. M\u00e1s avanzada la Cuaresma, tendremos una celebraci\u00f3n penitencial, aunque en cualquier momento pod\u00e9is acudir a los sacerdotes de la parroquia para recibir el sacramento del perd\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los enfermos, y aquellos que no pod\u00e1is acudir presencialmente, seguimos transmitiendo las misas por YouTube, en el canal de la parroquia: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/c\/ParroquiaSanMart\u00edndePorresMadrid\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">https:\/\/www.youtube.com\/c\/ParroquiaSanMart\u00edndePorresMadrid<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Os animamos a vivir intensamente este tiempo de gracia que Dios nos regala. <\/p>\n\n\n\n<p>Un saludo a todos. La paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Adjuntamos el mensaje de cuaresma del Papa Francisco, que nos ayuda para este tiempo que comenzamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>A trav\u00e9s del desierto Dios nos gu\u00eda a la libertad<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuando nuestro Dios se revela, comunica la libertad<\/strong>: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud\u00bb (<em>Ex<\/em>\u00a020,2).\u00a0<strong>As\u00ed se abre el Dec\u00e1logo dado a Mois\u00e9s en el monte Sina\u00ed. El pueblo sabe bien de qu\u00e9 \u00e9xodo habla Dios<\/strong>; la experiencia de la esclavitud todav\u00eda est\u00e1 impresa en su carne. Recibe las diez palabras de la alianza en el desierto como camino hacia la libertad. Nosotros las llamamos \u201cmandamientos\u201d, subrayando la fuerza del amor con el que Dios educa a su pueblo.\u00a0<strong>La llamada a la libertad es, en efecto, una llamada vigorosa.<\/strong>\u00a0No se agota en un acontecimiento \u00fanico, porque madura durante el camino. <strong><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-cyan-blue-color\">Del mismo modo que Israel en el desierto lleva todav\u00eda a Egipto dentro de s\u00ed \u2015en efecto, a menudo echa de menos el pasado y murmura contra el cielo y contra Mois\u00e9s\u2015, tambi\u00e9n hoy el pueblo de Dios lleva dentro de s\u00ed ataduras opresoras que debe decidirse a abandonar. Nos damos cuenta de ello cuando nos falta esperanza y vagamos por la vida como en un p\u00e1ramo desolado, sin una tierra prometida hacia la cual encaminarnos juntos.<\/mark><\/strong>\u00a0<strong>La Cuaresma es el tiempo de gracia en el que el desierto vuelve a ser \u2015como anuncia el profeta Oseas\u2015 el lugar del primer amor<\/strong>\u00a0(cf.\u00a0<em>Os<\/em>\u00a02,16-17).\u00a0<em>Dios educa a su pueblo para que abandone sus esclavitudes<\/em>\u00a0y experimente el paso de la muerte a la vida. Como un esposo nos atrae nuevamente hacia s\u00ed y susurra palabras de amor a nuestros corazones.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xodo de la esclavitud a la libertad no es un camino abstracto.&nbsp;<strong>Para que nuestra Cuaresma sea tambi\u00e9n concreta, el primer paso es querer&nbsp;<em>ver la realidad<\/em>.<\/strong>&nbsp;Cuando en la zarza ardiente el Se\u00f1or atrajo a Mois\u00e9s y le habl\u00f3, se revel\u00f3 inmediatamente como un Dios que ve y sobre todo escucha: \u00abYo he visto la opresi\u00f3n de mi pueblo, que est\u00e1 en Egipto, y he o\u00eddo los gritos de dolor, provocados por sus capataces. S\u00ed, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel pa\u00eds, a una tierra f\u00e9rtil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel\u00bb (<em>Ex<\/em>&nbsp;3,7-8).&nbsp;<strong>Tambi\u00e9n hoy llega al cielo el grito de tantos hermanos y hermanas oprimidos. Pregunt\u00e9monos: \u00bfnos llega tambi\u00e9n a nosotros? \u00bfNos sacude? \u00bfNos conmueve?&nbsp;<\/strong>Muchos factores nos alejan los unos de los otros, negando la fraternidad que nos une desde el origen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En mi viaje a Lampedusa, ante la globalizaci\u00f3n de la indiferencia plante\u00e9 dos preguntas, que son cada vez m\u00e1s actuales: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (<em>Gn<\/em>&nbsp;3,9) y \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u00bb (<em>Gn<\/em>&nbsp;4,9)<\/strong>. El camino cuaresmal ser\u00e1 concreto si, al escucharlas de nuevo, confesamos que seguimos bajo el dominio del Fara\u00f3n. Es un dominio que nos deja exhaustos y nos vuelve insensibles. Es un modelo de crecimiento que nos divide y nos roba el futuro; que ha contaminado la tierra, el aire y el agua, pero tambi\u00e9n las almas. Porque, si bien con el bautismo ya ha comenzado nuestra liberaci\u00f3n, queda en nosotros una inexplicable a\u00f1oranza por la esclavitud. Es como una atracci\u00f3n hacia la seguridad de lo ya visto, en detrimento de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quisiera se\u00f1alarles un detalle de no poca importancia en el relato del \u00c9xodo: es Dios quien ve, quien se conmueve y quien libera, no es Israel quien lo pide<\/strong>. El Fara\u00f3n, en efecto, destruye incluso los sue\u00f1os, roba el cielo, hace que parezca inmodificable un mundo en el que se pisotea la dignidad y se niegan los v\u00ednculos aut\u00e9nticos. Es decir, logra mantener todo sujeto a \u00e9l.&nbsp;<strong>Pregunt\u00e9monos: \u00bfdeseo un mundo nuevo? \u00bfEstoy dispuesto a romper los compromisos con el viejo? El testimonio de muchos hermanos obispos y de un gran n\u00famero de aquellos que trabajan por la paz y la justicia me convence cada vez m\u00e1s de que lo que hay que denunciar es un d\u00e9ficit de esperanza.&nbsp;<\/strong>Es un impedimento para so\u00f1ar, un grito mudo que llega hasta el cielo y conmueve el coraz\u00f3n de Dios. Se parece a esa a\u00f1oranza por la esclavitud que paraliza a Israel en el desierto, impidi\u00e9ndole avanzar. El \u00e9xodo puede interrumpirse. De otro modo no se explicar\u00eda que una humanidad que ha alcanzado el umbral de la fraternidad universal y niveles de desarrollo cient\u00edfico, t\u00e9cnico, cultural y jur\u00eddico, capaces de garantizar la dignidad de todos, camine en la oscuridad de las desigualdades y los conflictos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dios no se cansa de nosotros<\/strong>. Acojamos la Cuaresma como el tiempo fuerte en el que su Palabra se dirige de nuevo a nosotros: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud\u00bb (<em>Ex<\/em>&nbsp;20,2).&nbsp;<em>Es tiempo de conversi\u00f3n, tiempo de libertad<\/em>. Jes\u00fas mismo, como recordamos cada a\u00f1o en el primer domingo de Cuaresma, fue conducido por el Esp\u00edritu al desierto para ser probado en su libertad.&nbsp;<strong>Durante cuarenta d\u00edas estar\u00e1 ante nosotros y con nosotros: es el Hijo encarnado.<\/strong>&nbsp;A diferencia del Fara\u00f3n, Dios no quiere s\u00fabditos, sino hijos. El desierto es el espacio en el que nuestra libertad puede madurar en una decisi\u00f3n personal de no volver a caer en la esclavitud.&nbsp;<strong>En Cuaresma, encontramos nuevos criterios de juicio y una comunidad con la cual emprender un camino que nunca antes hab\u00edamos recorrido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto implica&nbsp;<em>una lucha<\/em>, que el libro del \u00c9xodo y las tentaciones de Jes\u00fas en el desierto nos narran claramente. A la voz de Dios, que dice: \u00abT\u00fa eres mi Hijo muy querido\u00bb (<em>Mc<\/em>&nbsp;1,11) y \u00abno tendr\u00e1s otros dioses delante de m\u00ed\u00bb (<em>Ex<\/em>&nbsp;20,3), se oponen de hecho las mentiras del enemigo. M\u00e1s temibles que el Fara\u00f3n son los \u00eddolos; podr\u00edamos considerarlos como su voz en nosotros.&nbsp;<strong>El sentirse omnipotentes, reconocidos por todos, tomar ventaja sobre los dem\u00e1s: todo ser humano siente en su interior la seducci\u00f3n de esta mentira.<\/strong>&nbsp;Es un camino trillado. Por eso, podemos apegarnos al dinero, a ciertos proyectos, ideas, objetivos, a nuestra posici\u00f3n, a una tradici\u00f3n e incluso a algunas personas. Esas cosas en lugar de impulsarnos, nos paralizar\u00e1n. En lugar de unirnos, nos enfrentar\u00e1n.&nbsp;<strong>Existe, sin embargo, una nueva humanidad, la de los peque\u00f1os y humildes que no han sucumbido al encanto de la mentira.&nbsp;<\/strong>Mientras que los \u00eddolos vuelven mudos, ciegos, sordos, inm\u00f3viles a quienes les sirven (cf.&nbsp;<em>Sal<\/em>&nbsp;115,8), los pobres de esp\u00edritu est\u00e1n inmediatamente abiertos y bien dispuestos; son una fuerza silenciosa del bien que sana y sostiene el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es tiempo de actuar, y en Cuaresma&nbsp;<em>actuar es tambi\u00e9n detenerse<\/em><\/strong>.&nbsp;<strong>Detenerse en&nbsp;<em>oraci\u00f3n<\/em>, para acoger la Palabra de Dios, y detenerse como el samaritano,&nbsp;<em>ante el hermano herido<\/em>.<\/strong>&nbsp;El amor a Dios y al pr\u00f3jimo es un \u00fanico amor. No tener otros dioses es detenerse ante la presencia de Dios, en la carne del pr\u00f3jimo. Por eso la oraci\u00f3n, la limosna y el ayuno no son tres ejercicios independientes, sino un \u00fanico movimiento de apertura, de vaciamiento: fuera los \u00eddolos que nos agobian, fuera los apegos que nos aprisionan. Entonces el coraz\u00f3n atrofiado y aislado se despertar\u00e1. Por tanto, desacelerar y detenerse.&nbsp;<strong>La dimensi\u00f3n contemplativa de la vida, que la Cuaresma nos har\u00e1 redescubrir, movilizar\u00e1 nuevas energ\u00edas<\/strong>. Delante de la presencia de Dios nos convertimos en hermanas y hermanos, percibimos a los dem\u00e1s con nueva intensidad; en lugar de amenazas y enemigos encontramos compa\u00f1eras y compa\u00f1eros de viaje. Este es el sue\u00f1o de Dios, la tierra prometida hacia la que marchamos cuando salimos de la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>La forma sinodal de la Iglesia, que en estos \u00faltimos a\u00f1os estamos redescubriendo y cultivando, sugiere que la&nbsp;<strong>Cuaresma sea tambi\u00e9n&nbsp;<em>un tiempo de decisiones comunitarias<\/em>, de peque\u00f1as y grandes decisiones a contracorriente, capaces de cambiar la cotidianeidad de las personas<\/strong>&nbsp;y la vida de un barrio: los h\u00e1bitos de compra, el cuidado de la creaci\u00f3n, la inclusi\u00f3n de los invisibles o los despreciados.&nbsp;<strong>Invito a todas las comunidades cristianas a hacer esto: a ofrecer a sus fieles momentos para reflexionar sobre los estilos de vida; a darse tiempo para verificar su presencia en el barrio y su contribuci\u00f3n para mejorarlo.&nbsp;<\/strong>Ay de nosotros si la penitencia cristiana fuera como la que entristec\u00eda a Jes\u00fas. Tambi\u00e9n a nosotros \u00c9l nos dice: \u00abNo pongan cara triste, como hacen los hip\u00f3critas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan\u00bb (<em>Mt<\/em>&nbsp;6,16). M\u00e1s bien, que se vea la alegr\u00eda en los rostros, que se sienta la fragancia de la libertad, que se libere ese amor que hace nuevas todas las cosas, empezando por las m\u00e1s peque\u00f1as y cercanas. Esto puede suceder en cada comunidad cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la medida en que esta Cuaresma sea de conversi\u00f3n, entonces, la humanidad extraviada sentir\u00e1 un estremecimiento de creatividad;<\/strong>&nbsp;el destello de una&nbsp;<em>nueva esperanza<\/em>. Quisiera decirles, como a los j\u00f3venes que encontr\u00e9 en Lisboa el verano pasado: \u00abBusquen y arriesguen, busquen y arriesguen. En este momento hist\u00f3rico los desaf\u00edos son enormes, los quejidos dolorosos \u2014estamos viviendo una tercera guerra mundial a pedacitos\u2014, pero abrazamos el riesgo de pensar que no estamos en una agon\u00eda, sino en un parto; no en el final, sino al comienzo de un gran espect\u00e1culo. Y hace falta coraje para pensar esto\u00bb (<em>Discurso a los universitarios<\/em>, 3 agosto 2023).&nbsp;<strong>Es la valent\u00eda de la conversi\u00f3n, de salir de la esclavitud. La fe y la caridad llevan de la mano a esta peque\u00f1a esperanza<\/strong>. Le ense\u00f1an a caminar y, al mismo tiempo, es ella la que las arrastra hacia adelante.<sup>[1]<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Los bendigo a todos y a vuestro camino cuaresmal.<\/p>\n\n\n\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 3 de diciembre de 2023, I Domingo de Adviento.<\/p>\n\n\n\n<p>FRANCISCO<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos: Hace muy poco celebr\u00e1bamos la Navidad y ya estamos en Cuaresma. Este a\u00f1o comienza muy pronto. 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