{"id":2710,"date":"2019-04-19T10:23:56","date_gmt":"2019-04-19T08:23:56","guid":{"rendered":"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/?p=2710"},"modified":"2019-08-13T01:29:08","modified_gmt":"2019-08-12T23:29:08","slug":"viernes-santo-el-misterio-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/?p=2710","title":{"rendered":"Viernes Santo: El misterio de la cruz"},"content":{"rendered":"\n<p>Hemos llegado ya al vienes santo. Hoy celebramos el misterio de la Pasi\u00f3n de Cristo. Os dejo un texto del Papa Francisco, que nos ayuda a contemplar la cruz, nuestra cruz. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"798\" src=\"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/EA65ACE7-7772-49B8-A52D-CA33F235D9DB-e1530481011392-1024x798.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1558\" srcset=\"https:\/\/smporres.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/EA65ACE7-7772-49B8-A52D-CA33F235D9DB-e1530481011392-1024x798.jpeg 1024w, https:\/\/smporres.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/EA65ACE7-7772-49B8-A52D-CA33F235D9DB-e1530481011392-300x234.jpeg 300w, https:\/\/smporres.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/EA65ACE7-7772-49B8-A52D-CA33F235D9DB-e1530481011392-768x599.jpeg 768w, https:\/\/smporres.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/EA65ACE7-7772-49B8-A52D-CA33F235D9DB-e1530481011392.jpeg 1188w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos y hermanas, \u00a1buenos d\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p>El hodierno pasaje evang\u00e9lico (Cfr. Mt 16,21-27) es la continuaci\u00f3n de aquel del domingo pasado, en el cual sobresal\u00eda la profesi\u00f3n de fe de Pedro, \u201croca\u201d sobre la cual Jes\u00fas quiere construir su Iglesia. Hoy, en fuerte contraste, Mateo nos muestra la reacci\u00f3n del mismo Pedro cuando Jes\u00fas revela a sus disc\u00edpulos que en Jerusal\u00e9n deber\u00e1 sufrir, ser asesinado y resucitar (Cfr. v. 21). Pedro lleva aparte al Maestro y lo reprende porque esto \u2013 le dice \u2013 no puede sucederle a \u00c9l, al Cristo. Pero Jes\u00fas, a su vez, reprende a Pedro con palabras duras: \u00ab\u00a1Ret\u00edrate, ve detr\u00e1s de m\u00ed, Satan\u00e1s! T\u00fa eres para m\u00ed un obst\u00e1culo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb (v. 23). Un momento antes, el ap\u00f3stol era el bendecido por el Padre porque hab\u00eda recibido esta revelaci\u00f3n del Padre, era una \u201cpiedra\u201d s\u00f3lida para que Jes\u00fas pudiera construir sobre ella su comunidad, y enseguida se convierte en un obst\u00e1culo, una piedra, pero no para construir: una piedra de obst\u00e1culo en el camino del Mes\u00edas. \u00a1Jes\u00fas sabe bien que Pedro y los dem\u00e1s tienen todav\u00eda mucho camino por hacer para convertirse en sus ap\u00f3stoles!<\/p>\n\n\n\n<p>A este punto, el Maestro se dirige a todos aquellos que lo segu\u00edan, present\u00e1ndoles con claridad la v\u00eda a seguir: \u00abEl que quiera venir detr\u00e1s de m\u00ed, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y me siga\u00bb (v. 24). Siempre, incluso hoy, la tentaci\u00f3n es aquella de querer seguir a un Cristo sin cruz, es m\u00e1s, de ense\u00f1ar a Dios el camino justo. Como Pedro: \u00abNo, no Se\u00f1or, esto no, no suceder\u00e1 jam\u00e1s\u00bb. Pero Jes\u00fas nos recuerda que su v\u00eda es la v\u00eda del amor, y no hay verdadero amor sin el sacrificio de s\u00ed. Estamos llamados a no dejarnos absorber por la visi\u00f3n de este mundo, sino a ser siempre m\u00e1s conscientes de la necesidad y de la fatiga para nosotros cristianos de caminar contra corriente y en salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas completa su propuesta con palabras que expresan una gran sabidur\u00eda siempre valida, porque desaf\u00edan la mentalidad y los comportamientos egoc\u00e9ntricos. \u00c9l exhorta: \u00ab\u00c9l que quiera salvar su vida, la perder\u00e1; y el que pierda su vida a causa de m\u00ed, la encontrar\u00e1\u00bb (v. 25). En esta paradoja est\u00e1 contenida la regla de oro que Dios ha inscrito en la naturaleza humana creada en Cristo: la regla que s\u00f3lo el amor da sentido y felicidad a la vida. Gastar los propios talentos, las propias energ\u00edas y el propio tiempo s\u00f3lo para salvar, cuidar y realizarse a s\u00ed mismo, conduce en realidad a perderse, es decir, a una existencia triste y est\u00e9ril. Si en cambio, vivimos para el Se\u00f1or e impostamos nuestra vida en el amor, como ha hecho Jes\u00fas, podremos gustar la alegr\u00eda aut\u00e9ntica, y nuestra vida no ser\u00e1 est\u00e9ril, ser\u00e1 fecunda.<\/p>\n\n\n\n<p>En la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda revivimos el misterio de la cruz; no s\u00f3lo recordamos, sino realizamos el memorial del Sacrificio redentor, en el cual el Hijo de Dios se pierde completamente a S\u00ed mismo para recibirse de nuevo en el Padre y as\u00ed reencontrar a nosotros, que est\u00e1bamos perdidos, junto con todas las creaturas. Cada vez que participamos en la Santa Misa, el amor de Cristo crucificado y resucitado se comunica a nosotros como alimento y bebida, para que podamos seguirlo a \u00c9l en el camino de cada d\u00eda, en el concreto servicio a los hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Sant\u00edsima, que ha seguido a Jes\u00fas hasta el Calvario, nos acompa\u00f1e tambi\u00e9n a nosotros y nos ayude a no tener miedo de la cruz, pero con Jes\u00fas crucificado, no una Cruz sin Jes\u00fas: la Cruz con Jes\u00fas, es decir la cruz del sufrir por amor a Dios y a los hermanos, porque este sufrimiento, por la gracia de Cristo, es fecundo de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos llegado ya al vienes santo. Hoy celebramos el misterio de la Pasi\u00f3n de Cristo. 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